sábado, 23 de abril de 2016

Evangelio de HoyPredicas Cristianas

Los seres humanos somos unas criaturas impacientes, no solemos ser los mejores para pedir las cosas con tranquilidad. Cuando creemos necesitar algo simplemente tendemos a exigir. Lo mismo pasa cuando estamos en tiempos difíciles y nos acercamos a Dios. Vamos a él elevando oraciones con ansiedad y desesperación. Olvidamos que los tiempos de Dios no son nuestros tiempos. Que lo que consideramos una necesidad urgente no siempre puede serlo. 

Sino me creen veamos lo que dice la Palabra de Dios en 2 Pedro 3:8-10Mas, oh amados, no ignoréis esto: que para con el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. 9 El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. 10 Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.

He aquí lo que nos dice Pedro, nos pide seamos pacientes. La promesa del Señor llegará cuando su tiempo se llegue. Pero lo que suele pasar es que tendemos a ser impacientes, a reclamar lo que consideramos necesario. Esto nos provoca caer de la Gracia de Dios.

No permitas ser moldeado por el mundo

Evangelio de HoyPredicas Cristianas

Hermanos, estamos aquí para mostrar lo bueno que es Dios, y las grandes cosas que hace en nuestras vidas, todos los días; sin embargo; muchas veces nosotros somos los que no reconocemos. Una vez escuche a un Pastor decir un chiste en el púlpito, fue un momento muy ameno para todos, pero; analizándolo un poco, la idea del chiste era hacernos ver, la forma en la cual estamos viviendo. Muchas veces intentamos cambiar a otros, porque vemos que no están bien; sin embargo, somos muy pocos los que aceptamos una “llamada de atención” con humildad y amor.
Es necesario decir que esto suele suceder a todas las personas incluidos creyentes, los cuales; no quieren ser molestados, no quieren ser cambiados; porque sus ideales, sus convicciones y sus mentalidades son fijadas, ya preestablecidas en un patrón, en el cual; no hay más argumento, del que ya está establecido. En el ámbito espiritual muchos creyentes han adoptado vivencias mundanas como santas, han tergiversado lo malo como bueno; simplemente por sus deseos de poder y egoísmo banal.
Hermanos leamos con mucho gusto y agrado la Palabra de Dios en:

El dinero no hace a nadie feliz, pero que paz da

Evangelio de HoyMensajes Cristianos

Al leer el título de esta reflexión estoy seguro que la primera impresión que le causará, es creer que quien lo escribe está atravesando un serio problema de trastorno mental. Créame que yo sería el primero en aprobar su calificativo, porque solo un enajenado mental pudiera pensar así. Pero lo cierto es que estamos asistiendo a una era en la que los enajenados mentales con sus mensajes subliminales están atrayendo tras sí a un gran número de personas incautas que están corriendo tras todo tipo de predica que aliente sus deseos malsanos, lo que unido a las ansias de posesiones que preconiza esta sociedad hasta el límite del cansancio, convierte a muchos en zombis con los brazos extendidos tratando de alcanzar todas esas promesas.
Toda esta reflexión es movida porque ayer fue mi cumpleaños y visite un lugar con el deseo de regalarme algo a mí mismo, pero cuál no sería mi sorpresa al leer un axioma que decía: “el dinero no hace a nadie feliz pero produce paz”.
El mundo tiene distorsionado, por completo el concepto de paz y para ellos este concepto está estrechamente ligado a la felicidad que les proporciona la adquisición de cosas, sin darse cuenta de que cuando la felicidad es buscada como meta, a lo más que podemos aspirar es a verla como un espejismo.
Confieso que llegado a este punto alce mis ojos al cielo, implorando al Padre para que en nuestras iglesias no se distorsionen conceptos doctrinales tan importantes.

Atrevete a vivir diferente

Mensajes Cristianos – Evangelio de hoy

Las personas viven cada día de una manera más acelerada y son presas con mayor frecuencia del stress, debido al ritmo que nos impone la vida, por lo que por cumplir con los estándares que demanda esa vida moderna, muchas veces se olvidan principios elementales para la convivencia equilibrada entre los seres humanos.

Palabras tales como gracias, por favor, si usted tuviera la amabilidad y otras por el estilo, que dan muestras de educación y respeto por los demás se han perdido.

Lo más curioso de todo eso es que aquellos que aún mantienen estos hábitos, corren el riesgo de ser aislados en cuarentena por parecer personas contaminadas con un virus altamente mortal.

Si usted llega a algún lugar, digamos donde hay una secretaria y usted se expresa así: “buenos días, por favor joven, pudiera indicarme dónde está el departamento económico”, las miradas aterradas de los que están allí se posarán sobre usted como si estuvieran presenciando la llegada de un extraterrestre.